Pompeya conserva calles, casas y templos romanos sepultados por el Vesubio, ofreciendo un viaje único a la vida cotidiana de la antigüedad.
Las Ruinas de Pompeya constituyen uno de los yacimientos arqueológicos más importantes y sobrecogedores del mundo. Sepultada por la erupción del Vesubio en el año 79 d.C., la ciudad quedó preservada bajo cenizas y piedra pómez, lo que ha permitido conservar calles, casas, frescos, termas, templos y espacios públicos casi tal y como estaban hace dos mil años. Pasear por Pompeya es como viajar en el tiempo y descubrir, con una claridad extraordinaria, cómo era la vida cotidiana en el Imperio romano. Entre sus lugares más emblemáticos destacan el Anfiteatro, la Casa del Fauno, la Villa de los Misterios, el Foro y los mosaicos que decoran viviendas y establecimientos comerciales. Las molduras en yeso de las víctimas, obtenidas a partir de los huecos dejados en la ceniza, son uno de los testimonios más impactantes del desastre y aportan una dimensión humana especialmente conmovedora. Pompeya es una visita imprescindible para comprender la historia romana, los efectos de la erupción volcánica y la riqueza cultural de la antigua Campania, ofreciendo una experiencia arqueológica única en el mundo.